Historia de las incubadoras en México I

Si bien el origen de las incubadoras de empresas en el mundo tiene su origen en la década los cincuenta, y alcanza su formalización en los años setenta en Estados Unidos y Europa, siempre con la iniciativa y apoyo de los gobiernos, instituciones y universidades, es hasta los años noventa que en México se llevan a cabo los primeros pasos a través del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT); en 1992 surgen las primeras catorce incubadoras formales entre las que se encontraban instituciones como: UNAM, IPN, ITSEM.

Es precisamente en este año en que surge la Asociación Mexicana de Incubadoras de Empresas y Parques Tecnológicos A.C. (AMIEPAT), que tenía como principal objetivo, “promover la creación y desarrollo de incubadoras de empresas de base tecnológica, parques tecnológicos y de investigación, así como otros instrumentos de apoyo a las empresas de base tecnológica”.

Desafortunadamente y como suele pasar en México, donde queremos reinventar al país cada seis años, y donde pocos programas generados en un sexenio son mantenidos por los nuevos gobiernos en una lógica de la destrucción en lugar de la permanencia, el desarrollo y el perfeccionamiento; entre el año de 1995 y el 2000, la mayoría de estas catorce incubadoras desaparecen.

Con la llegada a la presidencia por primera vez, de un partido de oposición, en la figura de Vicente Fox, llegaban nuevos aires para darle un nuevo enfoque a la relación entre el estado y la clase empresarial; al menos eso pensábamos quienes vimos como una esperanza el cambio tan anhelado. Desde la Secretaría de Economía se inició el proceso para fomentar la creación de incubadoras, como parte de la estrategia del nuevo gobierno para apoyar a nuevos emprendedores.

Sin embargo el lenguaje utilizado no fue el mejor, pues se utilizaba el término “changarro”, por parte del nuevo presidente, para referirse a la creación, sobre todo, de micro y pequeñas empresas. No obstante, se veía con buenos ojos este tipo de programas que permitían vislumbrar cierta frescura y novedad, en la forma de enfrentar los retos económicos.

En 2001 se da el primer evento denominado Semana PyME, y que se ha mantenido afortunadamente en el presente sexenio; esto es de celebrar, dado que pocas cosas permanecen y tienen continuidad en nuestro país.

Sin embargo, podemos ver que los enfoques y las prioridades cambian, lo cual no está mal, al contrario, sabemos que lo único que permanece es el cambio; lo que no está bien es que no haya una continuidad y seguimiento sobre lo ya hecho; construir nuevos pisos y no derrumbar los que ya existen para seguir avanzando.

En el año 2004, la AMIEPAT se transforma y da lugar a la Asociación Mexicana de Incubadoras y Redes Empresariales (AMIRE), que incluía entre sus socios a una gran variedad de organismos y personas, cuyo interés central era precisamente el apoyo al surgimiento y desarrollo de nuevas empresas.

Directivos y Asesores de Incubadoras, Promotores de nuevas empresas, Empresarios e inversionistas, Instituciones Educativas, Organismos Intermedios, Organizaciones no gubernamentales, Consultores y Profesionistas, Grupos Organizados interesados en la cultura emprendedora, Representantes de instituciones de fomento económico y empresarial a nivel Federal, Estatal y Municipal; todos ellos conformaban la plantilla de socios de la AMIRE.

Una de sus principales aportaciones fue generar un acercamiento entre las instituciones educativas de nivel superior, con el medio empresarial. Esa relación tan necesaria y que todavía no termina de alcanzar su plenitud en este año 2016.

Otra de sus aportaciones es el apoyo a la generación de empresas de base tecnológica, que actualmente están en pleno desarrollo. Considerando que fue el 2004 el año en que surgió la AMIRE, podríamos decir que supo vislumbrar los nuevos tiempos que vendrían, y que han transformado radicalmente a la sociedad a través del desarrollo tecnológico.

Finalmente, mencionaremos que se dio lugar a uno de los primeros modelos de incubación de empresas, denominado: Modelo AMIRE de incubación.

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